Mucho costó encontrar el abundante material, disperso en innumerables publicaciones. Dos años después, en 1921, apareció en Buenos Aires un tomo de 403 páginas con el título de Discursos y Escritos. Consta de cincuenta y cinco sermones y conferencias y dieciséis publicaciones, amén de los artículos de la polémica con Benjamín Posse.

Aunque el esfuerzo realizado es digno del mayor elogio, es de lamentar que esta obra no sea más completa, como también que no se indique en ella las fuentes de donde fueron tomados los escritos, salvo el caso de la famosa polémica.

El Dr. Ernesto E. Padilla, el mismo destacado parlamentario del divorcio y adalid de tantas otras nobles causas, prologa este libro. Comienza diciendo: "De los cincuenta años de sacerdocio que cumplió el P. Boisdron el 24 de mayo de 1919, cuarenta y tres corresponden al ejercicio de su ministerio en Tucumán, pues, aunque salió a desempeñar funciones de enseñanza en Friburgo, en Córdoba y Buenos Aires y de gobierno interno de la Orden Dominicana en otros puntos, siempre guardó su celda en el convento de esta ciudad".

Luego explica las dificultades encontradas en la recopilación, debidas principalmente a que el autor no conservara la mayor parte de los originales, y que de los primeros catorce años de su permanencia en Tucumán, en los que su labor intelectual fue tan intensa como siempre, no se han encontrado sino dos discursos y los artículos de la polémica.

No cabe duda que el P. Boisdron publicó mucho más, principalmente en revistas dominicanas, como La Hoja del Rosario, que él fundó siendo Prior, la revista Ensayos y Rumbos, del Colegio Lacordaire de Buenos Aires, y en los periódicos La Buena Noticia y Verdades y Noticias que publicaba el primero en Tucumán y Santiago del Estero y el segundo en Mendoza el P. Luis María Cabrera. En el archivo del convento se conservan siete voluminosas carpetas con manuscritos de sermones, conferencias y otros trabajos escritos de su puño y letra.

En febrero de 1920 presidió la celebración de las Bodas de Plata del Colegio del Santísimo Rosario de Monteros y tuvo a su cargo, como siempre, el discurso principal.

Uno de sus últimos sermones debió ser el que predicó en el ingenio San Pablo, el 16 de julio de 1924 y que fue publicado en folleto el año siguiente.

Hacia mediados de octubre de ese mismo año, encontrándose en Monteros, se sintió atacado de apendicitis, y a pesar de la rapidez y solicitud con que se lo atendió, al ser trasladado a la ciudad para una intervención quirúrgica, ya se había declarado una aguda peritonitis. Falleció el día 16, rodeado por sus hermanos de hábito, de sus religiosas y de sus más íntimos amigos.

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